lunes, 29 de agosto de 2011

L.I.F.E.G.O.E.S.O.N.



Es frustrante vivir en una país donde la música, la cultura en general, no es tomada en cuenta. Para nada. Me refiero a que no traen bandas (que valgan la pena, como Foo Fighters, Red Hot Chili Peppers [en verdad no se si vienen o no vienen, me dijeron que si, luego que no, luego que tal vez, y bueno], o cualquier otra DE ESE NIVEL). No. Traen a Olga Tañón, Calle 13, Justin Bieber, y Nick Jonas. Las grandes promotoras, claro. Las pequeñas son las que se encargan de salvar el día, con Zoé o Cuarteto de Nos. Pero no es lo mismo. La calidad del evento no es la misma. También hay que tomar en cuenta que estas bandas tampoco son de mucha demanda en Venezuela, como otras bandas que mataría por ver, como 30 Seconds To Mars, Noah and The Whale, Florence + The Machine, Foster The People, The Wombats, Two Door Cinema Club, y wow, tantas otras.

Por más que no tengan mucha demanda, alguien debería, de todas formas, encargarse de traer a estos artistas. Si se presenta la oportunidad, claro. Por ejemplo: Arctic Mokeys, Kings of Convenience y Foster The People anunciaron que harán giras en Sudamérica. ¿Creen que alguna promotora venezolana hizo oferta? Ok, Kings of Convenience no son muy conocidos que digamos. No pasan de 500 las personas que los conocen en todo el país. Difícilmente pasan de 300. Pero una banda de TANTO nivel (y demanda también) como lo son los Arctic Monkeys. Imperdonable. Foster The People si me molesta. Me molesta que no haya tanta gente como quisiera que los conocieran. Son geniales. Son como Two Door Cinema Club, es imposible no amarlos.



A lo que iba al principio. La cultura no es tomada en cuenta por los "líderes" del país. No hay dinero para bandas, y aunque lo hubiese, no hay espacio para bandas. El estadio de la USB, pero es para ocasiones especiales. El Anfiteatro del Sambil, que lo habían prohibido hace poco por quejas de gente del municipio, pero lo volvieron a abrir. Pasó lo mismo con el estacionamiento del CCCT, que ese no se si permitieron los conciertos de nuevo. Pero ya esos son una menor escala. Lo que era el Poliedro, ahora es un centro de damnificados, porque en este país no hay dinero para casas para los pobres, pero si para armas para quién-sabe-qué guerra. El espacio que había en la UCV, también lo cerraron porque habían muchos daños en la estructura.

Dejo esto acá, que sería una especie de complemento, aunque capaz se ven algunas contradicciones http://rufian.tumblr.com/post/9101983770/la-formula-para-hacer-conciertos-en-venezuela-y-el-mito

Esto no sólo afecta en el ámbito de las bandas internacionales. El movimiento de las bandas nacionales está más fuerte que nunca, pero sólo hay espacio para ellos en plazas públicas (que no está mal, pero cada vez están quedando más y más pequeñas las plazas), o pequeños anfiteatros como el del Hatillo. El Centro Cultural Chacao es absurdamente pequeño, pero sirve. Ya bandas como La Vida Bohème no pueden tocar en plazas, simplemente no hay espacio para la cantidad de gente que convocan. Ellos son grandes, pero hay bandas emergentes (y no tan emergentes) que también lo serán, están en eso, pero si no hay espacios para manifestarse, hay un gran obstáculo en el camino.

Y no sólo son las bandas, y la música. Puedo contar con los dedos de una mano las galerías de arte que hay en Caracas. Los fotógrafos no pueden ejercer libremente su profesión por la ciudad, porque los asaltan. Rodrigo Michelangeli, baterista de Rawayana, que es también fotógrafo, me contó que andaba con unos 5 amigos haciendo una excursión de fotografía, y vino un motorizado con una pistola y se llevó todas las cámaras y celulares. Deprimente, ¿no? Tampoco hay espacio para la moda, aquí en Venezuela. Los nuevos diseñadores son de puros coroticos y macundales que, man, qué hacen. Hay excepciones, si, MAJESTUOSAS excepciones. Como también esas excepciones de gente que se viste bello, hermoso, genial, con un estilo único, propio y diferente, porque quieren y no les importa que la gente los mire mal al pasar, sólo por verse diferentes a ellos. Esas son las excepciones que me dan esperanza, aunque cada vez quedan menos, porque ellos no tienen esperanzas para este país.

Para los que no nos podemos dar el lujo de irnos lejos de este tercermundismo, nos toca sobrevivir y luchar para, hopefully, llevar esto a flote. Mientras tanto, me quedaré viendo conciertos por internet. Viviendo el sueño, you know.

La vida es dura, pero sigue.

Este es un concierto de 30 Seconds To Mars de media hora. Les diría los puntos clave, para acortarlo un poco, pero es que todo el concierto es malditamente genial.

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